Reseña de “Seis Sombreros para Pensar”: La Innovadora Metodología de Edward De Bono para el Pensamiento Paralelo
De Bono, Edward, 1985, Six Thinking Hats, Seis sombreros para pensar (J. García, Trans.), Buenos Aires, Ediciones Juan Granica S.A.
Anchayhua Mucha Daniel
Espinoza Rios Esmeralda
Fabian Rosas Mariella
Ramirez Gamarra Katheryn
Rojas Contreras Cristina
El destacado autor, Edward Charles De Bono, nació un 19 de mayo de 1933 en la ciudad de La Valeta - Malta. Estudió medicina en la Universidad de Malta y obtuvo un doctorado de psicología en la Universidad de Oxford. Posteriormente, durante su carrera, estudió lógica y filosofía en la Universidad de Cambridge. Sus obras más reconocidas son El pensamiento lateral (1967), Seis sombreros para pensar (1985), El pensamiento creativo (1994), El uso del pensamiento lateral (2008), entre otros. A través de sus obras brindó su principal aporte: el “pensamiento lateral”, que consiste en promover el pensamiento creativo y la resolución de conflictos de manera novedosa; ello tuvo un impacto significativo en los campos de la psicología, la educación y en la gestión empresarial. Así mismo, el autor ha brindado distintas técnicas creativas y de resolución de problemas como lo son los mapas mentales, los cuadros PNI (positivo, negativo e interesante), los análisis CyS (consecuencias y secuelas), y, una de las más resaltantes, la técnica de los “Seis sombreros para pensar”.
Así, dentro del libro Seis sombreros para pensar (1985) se describe esta estrategia, la cual se caracteriza por promover el pensamiento estructurado, teniendo como finalidad la mejora de la toma de decisiones, la creatividad y la resolución de problemas. Se advierte, entonces, el interés del psicólogo De Bono para la implementación del pensamiento lateral, mediante la guía de este método innovador.
Por consiguiente, cada “sombrero” representa una manera distinta al momento de pensar. Además, los colores mantienen una relación directa con sus significados para que no sea difícil la identificación de roles. Así, el objetivo es que todos los participantes del equipo generen perspectivas diferentes al momento de abordar un problema. Con esta técnica, el autor quiere fomentar la creación de soluciones innovadoras, mejorar el trabajo en equipo y promover el pensamiento creativo.
De esta manera, Edward De Bono, en los primeros 5 capítulos, anticipa la técnica de los “seis sombreros para pensar”, la cual se desarrolla a lo largo de toda la obra. Asimismo, en el capítulo 6 se expone el propósito de esta herramienta y, en el capítulo 7, se da a conocer de manera general el papel que cumple cada sombrero. Posteriormente, en los próximos capítulos, el autor trata de enfatizar y profundizar los aspectos relevantes de cada uno de ellos.
En primer lugar, se analiza el sombrero de color blanco en los capítulos 8 al 13, mediante la simulación de un mapa que, durante la trayectoria, nos permita inmiscuirnos en la temática de los sombreros, para luego trazar el camino a seguir. Para ello, el color de este sombrero hace referencia a la neutralidad y objetividad, esta permite al pensador, imitar a una computadora. Además, es reconocido por representar la disciplina y dirección al momento de manejar información. Muchas veces, ante la cotidianidad de las circunstancias se debe de contar con información contrastable y verificable, poner de ejemplo al sombrero blanco hace que se pueda percibir las diferentes situaciones de manera más objetiva, lo que le otorga la cuestión de correspondencia entre lo que se dice y se hace.
En segundo lugar, se encuentra el sombrero de color rojo, que es abordado en los capítulos 14 al 20, el cual representa la dimensión subjetiva y emocional de la persona que lo usa. De Bono da a entender que este sombrero es válido al momento de expresarnos, debido a que hace visibles nuestros sentimientos como una parte fundamental y trascendental en el pensamiento. Además, este sombrero permite al pensador explorar y legitimar sus procesos afectivos con la adecuada moderación. Por esta razón, la relevancia de este sombrero radica en su capacidad para permitir a la persona manifestar y satisfacer su lado sentimental y emocional, a su vez, confiere la posibilidad de ser fiel a sus convicciones..jpg)
El tercer sombrero es de color negro y se utiliza para manifestar y exponer los aspectos negativos de una idea. En la obra, los párrafos comprendidos entre el capítulo 21 y 26 abordan las implicancias del uso de este sombrero, el cual implica un análisis crítico del pensamiento que permite la identificación de riesgos y la detección temprana de errores al momento de la toma de decisiones. Sin duda, es un sombrero fundamental y necesario, pues su rol permite prevenir desaciertos que, más adelante, podrían lamentarse y resultar perjudiciales para nuestros proyectos. De esta forma, se asegura una especie de equilibrio para poder ver las limitaciones de nuestras decisiones sin caer en el pesimismo..jpg)
En cuarto lugar, el sombrero amarillo se utiliza para manifestar ideas y aspectos positivos. De esta forma, en los capítulos 27 hasta el 33, De Bono lo califica como “especulativo-positivo” (pág. 54), haciendo referencia a la construcción de visiones y esperanzas a partir de la suposición. Además, permite la apreciación de decisiones, la producción de propuestas y la generación de sugerencias posibles de aplicarse a un proyecto determinado. Sin embargo, no se trata de un pensamiento puramente emocional, como corresponde al sombrero rojo, sino que está matizado por una lógica fundamentada, de modo que toda aportación proveniente de este sombrero debe estar debidamente sustentada. En este sentido, el sombrero amarillo representa una técnica creativa fundamental para lograr la eficacia en la construcción del pensamiento, permitiendo identificar oportunidades que faciliten el desarrollo de mejores ideas, pero siempre tomando en cuenta los aspectos racionales que las respaldan..jpg)
En quinto lugar, el sombrero verde es abordado en los capítulos 34 al 41, los cuales se centran en la creatividad y la generación de ideas nuevas e innovadoras. Este tipo de sombrero se asocia con la exploración y el pensamiento divergente, lo que permite a los participantes del proceso de pensamiento salir de la rigidez de las estructuras convencionales y adoptar un enfoque más abierto. Este sombrero fomenta la búsqueda de alternativas, la formulación de propuestas audaces y la consideración de soluciones originales, desafiando así las limitaciones del pensamiento crítico más lineal que se promueve con otros sombreros. Sin embargo, un análisis crítico revela que, aunque el sombrero verde es esencial para estimular la creatividad, su eficacia puede verse comprometida si no se equilibra adecuadamente con el uso de los otros sombreros, especialmente el negro, que examina los posibles problemas y las limitaciones de las ideas propuestas. La ausencia de esta crítica puede dar lugar a una sobreabundancia de ideas, pero sin un marco donde evaluarlas racionalmente, lo que podría resultar en una falta de viabilidad en la implementación de propuestas creativas. Además, la práctica de este enfoque creativo requiere un ambiente propicio donde los participantes se sientan libres de expresar ideas sin juicios, lo que plantea el desafío de la gestión de dinámicas grupales, sobre todo en entornos que son inherentemente conservadores. Por tanto, mientras el sombrero verde representa un pilar para la innovación y el pensamiento creativo, su verdadero potencial solo se logra cuando se integra de manera reflexiva y equilibrada en un proceso de pensamiento más amplio y estructurado..jpg)
En sexto lugar, el sombrero azul es el tema central de los capítulos 42 al 47. En estas secciones, se presenta un enfoque crucial para la gestión del pensamiento y la toma de decisiones. Este sombrero, que simboliza la organización y el control del proceso de pensamiento, invita al lector a reflexionar sobre la estructura y el marco necesario para abordar problemas complejos. Un juicio crítico sobre estos capítulos es que revelan la importancia de la metacognición, ya que el sombrero azul no solo establece reglas para el debate, sino que también enfatiza la necesidad de mantener un enfoque objetivo, lo que puede contrarrestar la tendencia humana hacia sesgos emocionales o prejuicios. Sin embargo, es vital considerar que esta visión estructurada puede caer en la rigidez si no se equilibra con la flexibilidad de los otros sombreros. Además, el uso del sombrero azul en contextos grupales destaca la responsabilidad del facilitador para guiar la discusión, lo que plantea interrogantes sobre la dinámica de poder en grupos diversos. En definitiva, si bien el sombrero azul ofrece herramientas valiosas para la claridad y la efectividad en el pensamiento, su aplicación requiere un delicado equilibrio entre estructura y creatividad, asegurando que no se limite el potencial innovador de las ideas que emergen en la discusión. .jpg)
Así, en la obra los Seis sombreros para pensar (1985), Edward de Bono plantea una técnica estructurada y eficiente para la toma de decisiones y resolución de problemas. En el desarrollo de la obra muestra a cada sombrero como un instrumento que permite al individuo o grupo abordar una situación desde diversas perspectivas, fomentando una visión más amplia y equilibrada. La intención de cada sombrero es específica, esto en conjunto ayuda en un análisis íntegro, generando soluciones innovadoras.
Sin embargo, la técnica utilizada por De Bono presenta ciertos desafíos; entre estos, la dificultad para cambiar rápidamente la forma de pensar o la tendencia de que algunos individuos se resistan a adoptar un enfoque tan estructurado, lo que podría limitar su efectividad. Es más, no todos los grupos o situaciones podrían beneficiarse igualmente de s u aplicación, este método necesita de un alto nivel de disposición y flexibilidad para adoptar diferentes perspectivas de manera continua. A pesar de esto, la obra sigue siendo valiosa para mejorar el pensamiento crítico y la creatividad, especialmente en la resolución de conflictos.
En cuanto a los beneficios, el autor con la técnica fomenta un enfoque integral al promover la reflexión desde distintos puntos de vista. Cada sombrero proporciona un lenguaje cotidiano para debatir distintas perspectivas de una situación. El sombrero blanco fomenta la objetividad en el análisis de los hechos; el sombrero rojo facilita la expresión de las emociones, presentimientos e intuiciones; el sombrero negro, mediante un juico crítico, ayuda a identificar los posibles riesgos; el sombrero amarillo motiva la mentalidad positiva y optimista que persigue beneficios; el sombrero verde promueve un pensamiento creativo y lateral; y el sombrero azul controla y organiza la situación. Por lo tanto, cada sombrero permite equilibrar los diferentes pensamientos, evitando de esta manera que solo uno de ellos domine la discusión.
En síntesis, los seis sombreros para pensar de De Bono, son un instrumento capaz de mejorar el proceso de pensamiento, en situaciones complicadas que requieren de decisiones sustentadas y equilibradas. Sin embargo, aunque esta técnica no sea la solución definitiva para todos los problemas, su aplicación efectiva proporciona un enfoque estructurado que mejora la comunicación, el pensamiento crítico y la toma de decisiones. En consecuencia, esta técnica es una contribución fundamental en la psicología y la resolución de conflictos, resaltando no solo como herramienta pedagógica, sino también como metodología aplicable en diversos campos profesionales e individuales. Esto lo convierte en un recurso necesario para aquellos que buscan desarrollar su capacidad para pensar de manera más efectiva y eficiente.
NOTAS SOBRE LOS AUTORES
Anchayhua Mucha Daniel, estudiante de pregrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Correo electrónico: jeremias.anchayhua@unmsm.edu.pe
Espinoza Rios Esmeralda, estudiante de pregrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Correo Electrónico: esmeralda.espinozar@unmsm.edu.pe
Fabian Rosas Mariella, estudiante de pregrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Correo electrónico: mariella.fabian@unmsm.edu.pe
Ramírez Gamarra Khateryn, estudiante de pregrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Correo Electrónico: katheryn.ramirez@unmsm.edu.pe
Rojas Contreras Cristina, estudiante de pregrado de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Correo Electrónico: cristina.rojasc@unmsm.edu.pe

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